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En estos momentos la industria de los alimentos esta sufriendo fuertes
cambios en sus estándares de calidad no solo por entregar
un producto de primera calidad sino por ser exigencia de los mercados
de destino tener sistemas de aseguramiento de calidad que sean auditadles.

GMP y HACCP son normas de calidad
en la producción de elementos de consumo humano, fundamentalmente
alimentos y tomaron relevancia en la industria desde 1998. Ambas
tienen por objetivo asegurar que los productos alimenticios cumplan
con los requerimientos de calidad y sanidad necesarios para el consumo
y, a la vez, que sus aspectos generales tales como presentación,
sabor, aroma, textura, etcétera sea aprobados por el más
importante eslabón de la cadena de producción: El
consumidor final.
Las normas GMP y HACCP se hallan íntimamente relacionadas
con el Control de Plagas, y en especial con el MIP.
MIP (Manejo Integrado de Plagas) Procedimiento
prioritario en materia de
estrategias para el control de plagas.
Su principal objetivo es la aplicación de la menor cantidad
posible de elementos tóxicos, combinada con la implementación
de programas culturales de inducción.
El gran objetivo es minimizar la exposición de plaguicidas
químicos al contacto humano y el medio ambiente.
GMP (Good Manufacturing Procedures, en
castellano BPF, Buenas Prácticas de Fabricación):
apuntan fundamentalmente al perfeccionamiento de los procedimientos
de manufactura; se controlan los procesos de fabricación
y la calidad de las materias primas. La relación directa
entre el Control de Plagas y el GMP está comprendida en las
exigencias de calidad y sanidad, es decir:
• Materias primas libres de infestaciones, contaminaciones
o materias extrañas.
• Líneas de producción en óptimo estado
sanitario ambiental, para evitar contaminaciones o pérdidas
en el proceso productivo.
• Manejo integrado de plagas mediante productos y procedimientos
no contaminantes.
HACCP (Hazzard Analysis Critical Control Point, en castellano Análisis
de Riesgo de los Puntos Críticos de Control): Es un sistema
que evalúa los riesgos presentes en cada fase de la producción
alimentaría. Dadas las características particulares
de cada sector asociado al proceso productivo, el HACCP no es un
método único: es específico en cada fábrica,
línea de producción y para cada producto en particular.
A fin de asegurar un estándar de control HACCP es necesario
reconocer en primer término cuáles son los puntos
críticos de control, o PCC; en segundo lugar, se procede
a reconocer si estos puntos se hallan controlados, ya sea por regulaciones
legales o bien por propia eficiencia del productor. Finalmente,
cuando se ha logrado el dominio de los PCC, se establece un programa
de monitoreo para asegurar la continuidad del control de estos puntos
críticos.
Si bien en Chile las GMP y HACCP no son obligatorias hasta el presente,
muchas empresas están desarrollando estas técnicas
en forma gradual, fundamentalmente impulsados por las exigencias
en materia de exportación como también la alta competitividad
del mercado local, que revierte a la necesidad de no correr riesgos
en la calidad del producto final.
En las industrias que están aplicando estas normas, habitualmente
los responsables de producción son quienes se encargan de
contratar a las PCO. Los aspectos que fundamentalmente se consideran,
en términos de estas normas, a la hora de
contratar una Compañía de Control de Plagas, son:
• Habilitaciones e Inscripciones adecuadas para los servicios
en la planta.
• Aplicación sostenida del programa MIP.
• Adecuación de todos los procedimientos y productos
a las HACCP.
• Capacitación continua de operarios, supervisores
y todo personal afectado por la PCO en las tareas.
• Realización periódica de informes especificando
el estado sanitario ambiental, aspectos relacionados con las instalaciones,
líneas de producción, maquinarias, terminales de carga/descarga
de materias primas y productos finales, etcétera.
• Experiencia y confidencialidad.
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